El exorcismo del sexo


Carla Rocking publicó un libro que se llama Mamá quería que yo fuese Miss Universo. Conversé con ella en el marco de la columna que realizo los miércoles para el programa La Banda Ancha que se emite por la FM 103.7. El programa es conducido por Juanse Villarreal y María de los Ángeles Galeazzi, que comenzó la charla preguntando: "¿Qué es el exorcismo del sexo?".

Eso está en la contratapa -comentó Carla-. Tiene un poco que ver con esto que decía de cómo construimos nuestras relaciones sexo afectivas a partir de lo que vivimos de nuestros padres, de lo que aprendemos, de lo que vemos en nuestra casa y de cómo nosotros nos queremos a nosotros mismos. Entonces esta personaje, a partir de lo que vivió con sus padres en su casa, construye su vida muy marcada por lo físico, por la importancia de lo físico y cómo eso la lleva a buscar la aceptación de las otras personas y del sexo opuesto que es el que a ella le interesa a través de la cuestión física que deriva en el sexo y en el amor aunque sea momentáneo. Entonces el libro tiene mucho de la vida sexual de la protagonista porque marca un poco el amor que se tiene a sí misma; y cómo estar con una mayor cantidad de hombres es para ella un exorcismo, en este sentido de ir purgándose, acercándose a una versión a la que quiera más.


¿De qué trata este libro?

Es una novela de ficción; básicamente tiene un poco de autobiográfico pero es una novela de ficción que trata de una hija que vive en Europa y vuelve al pueblo donde nació a tirar las cenizas de su madre 13 años después de que ella falleció, viene a encontrarse con su hermano, con familiares y con una casa vacía que es la casa donde nació y donde vivió, y tiene que decidir qué hacer con esa propiedad… y en ese viaje se reencuentra con el pueblo y también con muchos recuerdos. A través de toda esta ficción vamos conociendo a una protagonista que fue marcada por sus padres, por el amor que se tuvieron, por cómo la hicieron y qué es lo que esperaban de ella. Y vamos viendo cómo eso nos marca a todos en el amor que sentimos por nosotros mismos, en la construcción de nuestras relaciones sexo afectivas… Así que ese es un poco el espíritu de la novela. Tiene algunas cosas de autobiografía, sobre todo tienen que ver con la enfermedad y la muerte de mi mamá que ocurrió en 2018 y tiene algunas otras cositas pero voy a dejar que cada lector imagine qué parte sucedió y qué en parte no.


¿Es tu primer novela?

Es mi primer libro publicado. Fue un proceso increíble, muy muy muy satisfactorio. Yo escribo desde muy pequeña pero es difícil concretar una novela con toda la coherencia y el ritmo que requiere; era algo que me costaba mucho. En general arrancaba los procesos y los abandonaba. Con la pandemia, teniendo tiempo para trabajar en casa, pudiendo administrarlo distinto, decidí realmente tomármelo como lo que es: un trabajo que requiere una constancia porque eso de la inspiración para mí no existe, el trabajo de escritor es sentarse y escribir y escribir y escribir 1000 cosas malas para que quede una o dos buenas. Por suerte encontré a Lorena Pacheco, que fue esencial en mi proceso, me acompañó en el proceso de escritura y me me ayudó a poder llegar a término.


En ese proceso de llegar a término con la novela ¿tuviste que agregar o recortar material de lo que ya tenías escrito?

En realidad yo no tenía demasiado escrito, empecé a sacar cosas que había ido subiendo en mis redes sociales desde la muerte de mi mamá o incluso antes pero que tenían relación con nosotras, de cuando ella todavía estaba bien… fui arrancando esos fragmentos de las redes sociales y empecé con algunas ideas sueltas, y todo eso, más o menos, eran unas 30 o 40 páginas que le mandé a Lorena y le dije “bueno todo este vómito emocional, casi diario íntimo, que no le interesa a nadie, ayudame a convertirlo en una novela, busquemos cuál va a ser el motor de esta historia, construyamos un personaje, hagamos que la ficción los lleve adelante.


¿Cómo surgió el título?

El título es una frase que mi mamá siempre contaba de cuando yo era pequeña y tenía ciertos problemas con mis piernas; era muy chueca y mi mamá me llevaba a los médicos porque yo no podía caminar. Entonces mi mamá siempre contaba que había recorrido como 5 o 6 médicos y que uno le había dicho que me deje descalza porque la chuequera se me iba a curar sola y ella le había dicho que por favor haga algo porque quería que yo sea Miss Universo.