"Si fuera por mérito, la gente tendría que haber ido a ver a Salieri y no a Mozart"


Con motivo de la publicación de Mérito, reconocimiento y castigo, entrevisté para la FM 103.7 Universidad-Calf a Fernando Lizárraga.

El libro fue editado por Publifadecs, puede descargarse en forma gratuita desde el RDI de la UNCo y es el resultado del trabajo de investigación desarrollado en el proyecto homónimo (04-D114), que dirigió Fernando Lizárraga, profesor de Teoría Política II en la carrera de Sociología y que continuará a partir de una investigación PIP 2021-2023.

"El proyecto que acaba de ser seleccionado por Conicet es la formalización de un proyecto intelectual de largo plazo que dirijo y del que participa un grupo de colegas de la UNCo, de la UBA, de la UNER y también de la UNLaPam. El libro se publicó en el marco de un proyecto financiado por la UNCo y ahora vamos a continuar con el mismo grupo investigando sobre el problema de la igualdad, el problema del reconocimiento, y vamos a ver las posiciones antimeritocráticas más en detalle. Nos movemos dentro de una disciplina que es la Teoría política", explica Lizárraga.

Con el trasfondo de las diversas teorías distributivas contemporáneas –en particular aquéllas que pertenecen al campo de igualitarismo– esta obra analiza la concepción de meritocracia como ideologema justificador de las desigualdades y las jerarquías. Asimismo, explora la visión de los fundadores del materialismo histórico en torno de la idea de igualdad, poniendo especial énfasis en la concepción del tiempo en el modo de producción capitalista.

"Lo primero que hay que preguntarse es qué es una sociedad justa, en términos de justicia distributiva. Para esto hay un campo teórico muy amplio, dentro del cual hay posiciones igualitarias y posiciones no igualitarias; hoy podrías tener a los anarcocapitalistas en un extremo diciendo: la igualdad no es algo que pueda importarnos en absoluto en una sociedad justa.

Exploramos que la meritocracia es una de las formas de jerarquización no igualitaria que responde a las razones incorrectas por las cuales se puede establecer algún tipo de jerarquía o diferenciación. La meritocracia tiene su nominación en 1958 en un libro escrito por Michael Young que se llamó El origen de la meritocracia. Es un laborista inglés quién le pone nombre y ya advierte cómo la meritocracia es un sistema jerárquico que no respeta la diversidad humana y que termina reproduciéndose a lo largo del tiempo en nuevas jerarquías. Trabajamos esto, la distribución de la riqueza y del ingreso, y la distribución de premios y castigos, porque las sociedades distribuyen premios y castigos, y dentro de éstos, una forma de premio es la inclusión, el reconocimiento de todos los grupos en sus diversidades y también hay una forma de reconocimiento por exclusión que es el castigo."

¿Qué implica el estudio del castigo?

"Este tema lo trabajó la socióloga Dolores Sancho desde dos perspectivas, la perspectiva republicana y la perspectiva dialógica o democrática. Dentro de las muchas formas de reconocimiento de una sociedad está el castigo, que se aplica a quién hizo tal o cual cosa... se le retribuye, se lo marca. Esta marca no siempre se le hace al culpable porque antiguamente, por ejemplo, con la institución del destierro, del exilio en la Antigua Grecia o la famosa idea del "chivo expiatorio" se excluía o se castigaba a una víctima no porque hubiese hecho algo sino porque se necesitaba de una víctima para poder expiar algún tipo de problema social. Es decir que el castigo no necesariamente viene asociado a la falta, al crimen, al delito; es también una forma de marcar, de poner un sello, como en la famosa La letra escarlata."

En el marco de la campaña política actual se habla mucho de la meritocracia...

"Acá me permito introducir una sutileza que me parece importante tener presente: la meritocracia nace con la burocracia estatal tecnocrática y muy competente de la segunda posguerra; Young escribe en el '58 cuando ve el desarrollo del Estado británico y cómo hay una burocracia que se va haciendo cargo de un montón de funciones y cuya competencia está basada en el mérito. Contra eso, reaccionan los que hoy conocemos como neoliberales, que curiosamente son antimeritócratas. Es muy interesante marcar esto porque ellos dicen: no hay mérito moral porque puede haber una persona mala o poco talentosa pero que la gente elige... El mercado no premia el mérito sino que premia lo que quiere consumir. El mérito es una categoría moral y el mercado no es moral, dicen. Curiosamente los que hoy se presentan como neoliberales asumen la meritocracia como parte de su discurso, pero en los orígenes no lo es. El neoliberalismo es mucho más radical. El ejemplo clásico es el siguiente: Salieri era un músico muy esforzado, muy virtuoso, etc., pero no era talentoso, y la gente no 'pagaba' por escuchar sus obras. En cambio Mozart era un muchacho de costumbres disipadas, mal tipo, borrachín, etc., pero era talentoso, en 5 minutos te escribía una genialidad y la gente pagaba por ver sus obras. Si fuera por una cuestión de mérito, la gente tendría que haber ido a ver a Salieri y no a Mozart. El mercado elige el producto que quiere comprar. Desde la perspectiva más radical del mercado no elige el mérito."

Con Prólogo de Miguel Rossi, el libro presenta los siguientes capítulos:
“Identidades políticas y reconocimiento”, por Sebastián Barros;
“Feminismo, diferencia(s) y justicia de género(s)”, por Suyai M. García Gualda;
“Igualdad y justicia distributiva en los Manuscritos de París de Karl Marx, por Sebastián Martín;
“La meritocracia como mito legitimador de la desigualdad”, por Fernando Lizárraga; y
“Derecho, delito y pena: perspectivas democráticas y republicanas”, por Dolores Sancho.