Adrián Argento publica una novela por entregas a través del sitio Infobae (La noche final) pero hace unos años conversamos sobre La primera piedra, que había publicado a través de Plaza & Janés.
La novela es un policial de suspenso que sucede en esta región y él nos explicó en una charla radial:
Nombra lugares de fácil localización. Es la historia de un hombre común y corriente, como cada uno de nosotros, que de un día al otro se queda sin nada de lo que le llevó varios años construir debido a un problema con un hijo de una jueza. La Justicia determina una pena muy mínima que al protagonista no satisface, entonces comienza a planificar alguna venganza.
¿En qué género la ubicarías?
Vicente Battista lo define como una novela policial por más que no haya una muerte, una investigación y un esclarecimiento de un hecho; tiene algunos condimentos de policial. Yo también creo que es un thriller de suspenso… O una novela epistolar porque el relato va formándose con mails que el protagonista le envía a la psicóloga contándole como se siente, su soledad, su desesperación, y también lo que va imaginando que puede llegar a hacerle a esta gente como plan de justicia por mano propia.
¿Qué autores te sirvieron de inspiración?
Cuando empiezo una novela, busco libros que traten del tema. Y leyendo a Eduardo Sacheri, Diego Pavskosky, Antonio Di Benedetto noté algo curioso: había una sensación de que los protagonistas buscaban aplicar la justicia por sus propias manos porque desde los estamentos judiciales no se aplicaba como debería ser. Y el enfermero se lo plantea a la psicóloga en uno de los mails: “¿vió que en muchos escritores se anticipan hechos que después suceden en la realidad?”
¿Qué aspectos de la realidad te sirvieron de inspiración?
No hay ningún caso que haya sucedido en la zona que me haya servido de inspiración. La novela es pura ficción. Lo que sí me interesaba trabajar es el tema de los hijos consentidos del poder. Cómo hace una madre para “salvar” a su hijo de un castigo inevitable.
En otro sentido, una amiga psicóloga me ayudó y me guió en esta conversación que tiene el enfermero con la psicóloga en la ficción. Me interesó trabajar eso para ver que sucedía cuando te ayudan a sacar lo más oscuro de tu ser, cuando nadie le pone freno a alguien que lo pierde todo.
Sos kinesiólogo. ¿Qué te sirvió de tu profesión a la hora de escribir?
Es una pregunta que muchos me hacen. La profesión me ayuda porque en el consultorio converso mucho con la gente y aprendo a entender al otro; voy aprendiendo por qué reacciona de determinada manera, cómo le afectan las cuestiones trágicas, cómo resuelve las situaciones profundas de su vida. Toda la gente que habla conmigo me enseña cosas que después aplico en los personajes que voy formando. Muchos me preguntan cómo hago para representar tan bien lo que piensan las mujeres… y bueno, en el consultorio trato muchas mujeres y ellas cuentan, en general, un poco más lo qué les pasa. Entonces yo interpreto las cuestiones que más le preocupan y cuando desarrollo un personaje femenino trato de aplicarle todo eso.
¿Cómo empezás a escribir?
Siempre me gustó escribir pero por el trabajo o por cuestiones de la vida lo fuí postergando. En el año 2000 se me despertó la necesidad de escribir y me resultó muy útil anotarme en el taller de María Cristina Ramos porque me incentivó a producir, a sacar cosas de adentro. Así estuve hasta el año 2006, año en el que fui becado por el Fondo Nacional de las Artes para realizar un taller de narrativa. De allí surgió un libro con varios escritores de la provincia de Río negro que se llamó Estación 13 y donde publiqué mi primer texto. Después me extendí y me propuse escribir una novela que fue finalista del Premio Clarín 2012. A partir de allí creo que los editores me prestaron atención.
¿Cómo es que te animaste a presentar tu texto a un concurso?
Me parece importante presentarme a los concursos porque dejo de corregir el texto durante 6 meses, que es más o menos lo que demoran en emitir el fallo. También me da una idea de si el texto conmueve o no al comité de lectura y después al jurado. En este caso, el jurado me dio muy buenas opiniones y esto me entusiasmó a seguir.
¿Cómo llega el original a Plaza y Janés?
Cuando finalizó el concurso de Clarín, Claudia Piñeyro, que era jurado, me recomendó algunos ajustes y me alentó a que la lleve a otras editoriales. Probé con Sudamericana y por suerte a Roberto Montes, el editor, le gustó.
La primera piedra salió a la venta en marzo y me parece que voy a tener que esperar un tiempo más antes de salir a buscar editor para las otras dos novelas que tengo escritas.
* Extracto de la nota realizada en Ladrones de tinta. Un programa sobre libros
