En el libro La gran matanza de gatos y otros episodios en la historia de la cultura francesa, de Robert Darnton se rescata el cuento infantil Caperucita roja, en una versión similar a la que “se relataba junto a las chimeneas en las cabañas de los campesinos, durante las largas noches invernales en la Francia del siglo XVIII”:
Había una vez una niñita a la que su madre le dijo que llevara pan y leche a su abuela. Mientras la niña caminaba por el bosque, un lobo se le acercó y le preguntó adonde se dirigía.
-A la casa de mi abuela- le contestó.
-¿Qué camino vas a tomar, el camino de las agujas o el de los alfileres?
- El camino de las agujas.
El lobo tomó el camino de los alfileres y llegó primero a la casa. Mató a la abuela, puso su sangre en una botella y partió su carne en rebanadas sobre un platón. Después se vistió con el camisón de la abuela y esperó acostado en la cama.
La niña tocó la puerta.
-Entra, hijita.
-¿Cómo estás, abuelita? Te traje pan y leche.
- Come tú también, hijita. Hay carne y vino en la alacena.
La pequeña niña comió así lo que se le ofrecía; y mientras lo hacía, un gatito dijo:
- ¡Cochina! ¡Has comido la carne y has bebido la sangre de tu abuela!
Después el lobo le dijo:
-Desvístete y métete en la cama conmigo.
-¿Dónde pongo mi delantal?
-Tíralo al fuego, nunca más lo necesitarás.
Cada vez que se quitaba una prenda (el corpiño, la falda, las enaguas y las medias), la niña hacía la misma pregunta; y cada vez el lobo contestaba:
-Tírala al fuego, nunca más lo necesitarás.
Cuando la niña se metió en la cama, preguntó:
- Abuela, ¿por qué estás tan peluda?
- Para calentarme mejor, hijita.
- Abuela, ¿por qué tienes esos hombros tan grandes?
- Para poder cargar mejor la leña, hijita.
- Abuela, ¿por qué tienes esas uñas tan grandes?
- Para rascarme mejor, hijita.
- Abuela, ¿por qué tienes esos dientes tan grandes?
- Para comerte mejor, hijita.
Y el lobo se la comió.
Esta versión difiere de la que contaban los hermanos Grimm que, se cree, venía de los libros de Charles Perrault y agrega el final feliz proveniente del cuento “El lobo y los niños”, uno de los cuentos populares en Alemania. Así, dice Darnton con muy buena documentación, “Caperucita roja penetró en la tradición literaria alemana y más tarde en la inglesa sin que su origen francés fuera descubierto.”
Después vino la industria y el complejo estadounidense de entretenimiento la transformó en diferentes películas, la última un bodrio mayúsculo titulado,con poca originalidad, Caperucita roja.
