Música de fondo para policiales modernos


Harry Hole es un policía que no termina de salirse de las tradiciones de la novela policial, aunque piensa que no sirve para otra cosa que para ser policía y tiene un sentido romántico de la justicia. No respeta la cadena de mandos y por eso, quizás, es uno de los mejores investigadores de homicidios del grupo de delitos violentos de la policía noruega.
“La serie se ha ido desarrollando hacia tratar dilemas morales más que atrapar al asesino”, dice su autor, Jo Nesbø, en una entrevista al diario El País en 2014. “Todo lo que te puede destruir lo llevas dentro”, completa.
La saga tiene una veintena libros pero en español sólo se han publicado trece. Lo más interesante es la banda de sonido que cruza cada relato, un fondo musical que remueve los recuerdos de cualquiera que transitó 4 o 5 décadas pero que aún intenta sentirse joven. Parece que Nesbø sabe de esto porque también canta y toca en Di Derre.
En El leopardo, Harry Hole regresa a su casa paterna y observa: “La habitación de la infancia. El póster de The Clash, en el que están a punto de estrellar la guitarra contra el suelo.”
Más adelante, se junta con el único amigo de la adolescencia que le queda, un taxista a quien recurre en numerosas ocasiones y se quedan "escuchando a Joy Division. Transmission. Ian Curtis" porque a Østeyn siempre le habían gustado los cantantes que morían joven.”
A lo largo de los casos, la banda sonora se cuela en los intersticios del relato. Un día, David Bowie le recuerda que This is not America; en plena redada, los policías esperan órdenes en la patrulla y escuchan Diamons and Pearls, del “artista que siempre se llamará Prince”; otra vez se cuela en una charla: “Oía la lluvia e intentaba escuchar a Vigdis Albu, pero ella había puesto un disco. The Police. Greatest hits.”
Harry Hole es alcohólico, tiene problema con las drogas y con los sentimientos. En Némesis queda envuelto en la trama de un asesinato. Sus compañeros de la policía allanan su departamento y fotografían todo. Incómodo por la violación de su intimidad, descubre a través de las fotos un inventario de sus pertenencias: “unas viejas cartas de amor algo subidas de tono, un paquete de condones abierto y seguramente caducado… Aparte de eso, dos revistas pornográficas, un disco de Bonnie Tyler y un libro de Suzanne Brøgger."
En otro momento del relato vuelve a inventariar: “Se encogió en aquel sofá cama un poco corto que se había traído en la mudanza de Skreia, junto con los vinilos de Elvis, los Sex Pistols, Jason & The Scorchers, tres trajes a medida de Nashville, una biblia estadounidense y unos muebles de comedor que habían sobrevivido a tres generaciones de Hole.”
Ese departamento violado, a lo largo de la saga va perdiendo entidad pero sigue siendo un lugar al que vuelve a dormir, beber y escuchar música. “Apagó el televisor y puso un disco de Radiohead, pero no soportó la voz de Thom Yorke.”
Y como todo solitario, el otro habitáculo donde se escucha música constantemente es el auto: “Harry apagó el cigarrillo, subió el volumen de la radio del coche y escuchó el tema Watching the Detectives de Elvis Costello. En la emisora P4. Se había dado cuenta de que, cuando sus melodías transgresoras favoritas se volvían lo bastante añejas, acababan sonando en emisoras de radio no tan transgresoras. (…) El día anterior, sin ir más lejos, habían puesto a Nick Cave en el programa de las nueve. Una sugerente voz nocturna anunció Another Day in Paradise y apagó al radio.”
Sobre el desenlace de una de las últimas novelas editada en Argentina, Harry sale del auto, trepa a un tejado, se sienta en el borde “con las piernas colgando. Desde los parlantes que había en la parte interior de las puertas, Springsteen cantaba sobre hermanos de sangre una noche de invierno y sobre la promesa que había que cumplir.” Acaba de deshacerse de su última relación y los recuerdos tronan en su cabeza. “Es normal que las relaciones terminen”, dice Nesbø hablando de los amores de su alter ego policial. “No tienes que preguntarte qué ha pasado de malo en una relación larga cuando acaba. Es la pregunta errónea. Has de preguntarte qué tenía de bueno para que durara tanto”.


Algunos libros de Jo Nesbo - Saga de Harry Hole
- El murciélago (Flaggermusmannen,1997)
- Petirrojo (Rødstrupe, 2000)
- Némesis (Sorgenfri, 2002)
- La estrella del diablo (Marekors, 2003)
- El redentor (Frelseren, 2005)
- Muñeco de nieve (Snømannen, 2007)
- El leopardo (Panserhjerte, 2009)