Nora Lía Sormani se especializa en estudios sobre teatro, literatura y cultura para niños y jóvenes. Recientemente visitó la ciudad de Neuquén para participar del X Encuentro Literatura y Escuela, donde se homenajeó al dramaturgo Alejandro Finzi. Previamente, compartió las siguientes reflexiones en el programa Ladrones de tinta que se emite por FM 103.7
"Cuando terminé mi licenciatura en Letras tenía muy claro que quería dedicarme a los niños. Empecé a trabajar con literatura para niños pero como mi esposo (Jorge Dubatti) es especialista en teatro, terminé abordando esta especialidad. Especialistas sobre teatro para niños hay pocos; tenía como referencias a Juan Garf, Ruth Mehl… Me puse a mirar, a ser espectadora, a estudiar los antecedentes de nuestros primeros autores como Javier Villafañe, Ariel Bufano, Sara Bianchi, y encontré un mundo riquísimo.
"Primero tuve que despojarme de la idea de que este teatro es sólo para niños. Lo que se hace con arte es para todas las edades. Los especialistas decimos que las obras teatrales infantiles no excluyen a los adultos.
"Yo busco en las obras teatrales infantiles la presencia de un adulto comprometido con dos cosas, con el arte y con los niños. Pensemos en Hugo Midón, Ana Alvarado… Justamente eso es lo que tienen las obras de Alejandro Finzi: calidad literaria. ¿En cuánto tiempo se derrite un cubito?; La historia del elefante rosado y el fotógrafo; y Un oso cruza la frontera, vienen a confirmar que el arte destinado a los niños puede ser portador de poesía, sutilezas y grandes ideas expresadas bajo la forma de imágenes inspiradas en el universo de la infancia, sostenidas sobre los pilares del arte.
"Finzi valora la dramaturgia como literatura y como teatro. No sólo se advierte esto en la poesía de los parlamentos de los personajes, los juegos de palabras, las paradojas y la confección de las imágenes, sino también, en la sinestesia de los “decorados sonoros” y muy especialmente en el trabajo con las didascalias, en las que aparece un narrador similar al de los cuentos infantiles, pero también afín a los narradores del teatro del relato, narradores presentadores que hablan directamente al público.
"El teatro de Alejandro Finzi es maravilloso; cuando un dramaturgo escribe para niños es una fiesta, para ellos y para nosotros. Alejandro es un gran estudioso de la literatura europea, del teatro y en sus obras para niños aparecen esos mismos rasgos que hicieron reconocida su obra teatral para adultos. Aparecen componentes muy específicos; por ejemplo: en las tres obras que incluye el libro Historias de un abuelo que vive lejos de sus nietos, el comienzo es similar, estilo cuento infantil, con elementos de la vida cotidiana y del imaginario de un niño (un cubito de hielo, un oso). Pero después, el texto se enriquece con imágenes muy potentes, herencias de la vanguardia, el simbolismo, y ese humor tan característico de él. Y aparece una dimensión política, fundamental en su obra, porque hay una denuncia por el mal uso del agua, el maltrato a los animales, el problema de cruzar una frontera…
"En suma, teatro para niños pero también teatro planetario, teatro de enunciación metafísica del universo, teatro del disparate y el absurdo que producen sentido, y teatro político. Teatro para ser leído, pera también representado. Literatura para ser representada, pero también leída."
