En el año 2015, Cristian Aliaga estuvo en Neuquén participando de la presentación del libro Hora blanca de Tomás Watkins. En el marco de la 3º Feria Internacional del Libro, conversé con él sobre Espacio Hudson, la editorial que dirige.
¿Qué es Espacio Hudson?
Espacio Hudson nació como editorial en el año 2007 con el objetivo de generar un polo de difusión de los escritores de la Patagonia. No quisimos montar una editorial con criterio regionalista, en el sentido de que todo aquello que se escribe en la Patagonia se justifica por sí mismo. Sino que quisimos darle espacio a los emergentes pero también rescatar grandes obras que no han tenido la difusión suficiente. Y le pusimos el nombre por Guillermo Enrique Hudson porque buscábamos una figura que sintetice esa doble mirada de un extranjero que se aquerenció tanto en Argentina que escribió libros emblemáticos de nuestra propia literatura.
¿Cuántas publicaciones conforman el catálogo?
Nosotros tenemos aproximadamente 80 títulos y ahora hay unos 10 más en producción. Tenemos un plan de ediciones, tratando de que la editorial sea sustentable. Creamos un sistema de distribución que trata de encontrar su espacio en un mercado muy complejo para las editoriales pequeñas, una zona de autogestión y distribución junto a otras 14 editoriales de todo el país.
Pero Espacio Hudson es algo más que editar libros…
Ese nombre sale justamente de que Espacio Hudson es editorial por un lado, y está en desarrollo nuestro plan de crear una residencia para artistas y escritores en Lago Puelo, un lugar de Chubut. El lugar va a estar destinado a actividades culturales de todo tipo pero también va a ser un lugar donde artistas, intelectuales, docentes puedan realizar allí distintas etapas de producción. Procuraremos darle a este entramado una mirada patagónica pero no como una mirada cerrada sino como una mirada abierta al mundo. Nos inspiró el hecho de que los grandes centros como Buenos Aires dejaron de ser referencia; ya hay universidades europeas que miran Argentina pasando por alto a su capital.
Vos estuviste en el norte ¿por qué volver al sur?
Probablemente porque esto refleja una dinámica. Trabajar en el norte fue una experiencia extraordinaria pero creo que aquí, desde hace una década o dos, se da un movimiento emergente que tiene una intensidad que no es comparable respecto de lo que está pasando en Europa. Yo tengo la firme convicción de que en la Patagonia se están generando movimientos diversos, relacionados entre sí, pero que no se someten a ningún centro. En el 2009 realicé para el Fondo Nacional de las Artes una antología de poetas de la Patagonia menores de 35 años que se llamó Desorbitados. Ese volumen de aproximadamente 40 poetas devela una gran diversidad y un acercamiento de los jóvenes a un género descentrado.
¿Quiénes conforman este Espacio editorial?
Yo hablo de un nosotros porque más allá de la gente que trabaja en Espacio Hudson, yo tengo un coequiper que es Andrés Cursaro, poeta, periodista, narrador… y tenemos un comité editorial donde hay participantes de distintas zonas, como Gerardo Burton en Neuquén. Nuestro objetivo es ese nosotros, justamente.
¿Quién es Cristian Aliaga?
Yo soy un gestor, un activista cultural. Alguien que trata de crear espacios donde mi producción forme parte de un movimiento. A mi juicio, la creación, el arte y la poesía en particular deben tener un componente de fraternidad; la producción individual tiene un valor, por supuesto, pero después necesita la creación de vínculos. En esa intensidad de los vínculos se produce algo que no se puede producir a nivel individual. Y busco eso.
