La escritora visita Cipolletti para presentar libro y documental en la feria del libro. En ocasión de su anterior visita, conversé con ella gracias a la invitación de Marita Molfese. En ese momento, Diario de Eslovenia estaba en proceso de edición.
Alejandra Laurencich es autora de las novelas Las olas del mundo y Vete de mí, y de los libros de cuentos Lo que dicen cuando callan, Historias de mujeres oscuras y Coronadas de Gloria. También fundó y dirigió hasta hace poco tiempo La balandra (otra narrativa), elegida como una de las tres mejores revistas culturales de país por el FNA en 2013.
¿Cómo surgió la idea de editar una revista?
La Balandra surge a partir de la invitación de un autor a quien yo asesoraba que tenía la posibilidad de financiar una revista literaria (la que yo quisiera), y no podía desperdiciar una oportunidad así (risas). Entonces empecé a pensar en cuál sería la revista que yo podría hacer, la revista que a mí me parecía necesaria… empecé a poner ideas en un papelito hasta que un día salió.
Coincidió un gusto tuyo con una necesidad del mercado…
Empezó todo como una gran fantasía. Yo quería una revista que no sea descartable, o sea, que quede en las bibliotecas, que trate temas desde la cocina del autor… no quería hacer una revista de reseñas de libros sino quería contar cómo se escribe un libro. Además, quería una revista de temas que interesan al autor, a todos los que estamos en el oficio, sin dar por sentado ningún tipo de conocimiento. Porque yo veía que en los suplementos literarios o en otras revistas se daba por sentado que todo el mundo sabía quién era Saer, que todo el mundo había leído El pasado de Alan Pauls… Y yo me propuse partir de la base de que quien nos lee recién entra a este mundo, no sabe qué hay que leer, no sabe de qué estamos hablando cuando hablamos de realismo mágico… si te fijás, hasta el índice final de los que participan en la revista tiene un poco de eso.
También aprovechaste tu oficio de dictar talleres de escritura.
También, muy centrado en eso… toda una parte de la revista se dirigía a tratar el cómo hacer para escribir. A partir de allí sale después el libro Nociones de oficio, que editó Aguilar. Otra sección entrevistaba a los autores ya consagrados para que nos cuenten cómo fueron sus inicios y no lo que están haciendo ahora, lo que ya saben todos.
Todo este trabajo de los talleres, de dirigir la revista, ¿cómo incide en tu escritura?
Con los años yo me dí cuenta que tengo un entrenamiento en acercar soluciones a la gente que superviso y a la gente que concurre al taller; entonces cuando escribo lo mío encuentro más rápidamente las soluciones a lo que intento narrar.
¿Tenés una rutina para escribir?
Si, tengo rutina. Me separo la semana en días de trabajo para los demás y después bajo la persiana y me meto en mis proyectos. Durante muchos años esto fue una de las cosas más complicadas porque se me mezclaba todo, entonces nunca tenía tiempo para sentarme a escribir porque dejaba contaminar ese tiempo con cosas de afuera. Fueron años de sentirme agotada porque no podía avanzar con lo mío.
Así como preguntabas en La Balandra, ¿cómo llegaste a publicar?
Empecé publicando mi primer libro Coronadas de gloria en Galerna, gracias al Fondo Nacional de las Artes. Después tuve la oportunidad de publicar mi segundo libro de cuentos y la novela en Editorial Norma. Finalmente, cuando Norma cerró la parte de adultos, gracias a la insistencia de Julia Saltzman, se dio la oportunidad de darle mi obra a Alfaguara. Pero el libro que más se vendió fue Historias de mujeres oscuras (2007), que editaron Leonora Djament y Gabriela Franco.
¿Nunca te autoeditaste?
No. Yo vengo del taller de Liliana Heker que nos decía que nunca vayamos a pagar por editarnos. Me quedó eso como un imperativo. El trabajo uno lo hace escribiendo; hay que esperar.
¿A quién reconocés como tus guías?
Yo empecé en el taller de ella; después aprendí de autores que me gustan porque los estudié. Por ejemplo Marcel Proust me encantó, me parece fabuloso.
Y de los escritores nuevos, ¿a quién recomendarías?
A mí me gusta mucho Pedro Mayral, Mariana Enriquez, Ariel Urquiza, las primeras novelas de Hernán Ronsino… yo tuve la suerte de hacer la primera reseña de La descomposición, para Página 12, cuando Ronsino no era nadie, y me acuerdo que había puesto que estamos ante un gran autor del que pronto se va a hablar y mucho… y justo esa última línea el editor del suplemento me la sacó.
